Empezamos el curso con una idea sencilla: jugar para recordar. Los murdokus, la versión de moda del sudoku aplicada a contenidos, nos permiten arrancar de una forma distinta a la típica ficha de repaso.
Para resolver el murdoku tienen que tirar de memoria, relacionar ideas y, en muchos casos, ayudarse entre ellos.
Mientras juegan, nosotros observamos. Qué recuerdan con soltura, dónde dudan, qué conceptos han quedado más flojos. Es una evaluación inicial disfrazada de juego, y probablemente más fiable que un examen tipo test el primer día de clase, porque el alumno no está tenso ni se juega una nota: está jugando.
Al final de la sesión tendremos una foto bastante clara de con qué nivel llega el grupo y qué bloques conviene reforzar antes de avanzar con contenido nuevo. También habremos roto el hielo del primer día, que no es poco.